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Humo que se pierde en el viento,
los vasos vacíos siempre se oyen igual.
Su lengua rosa disolviendo caramelos
que transmiten ingenuidad.
Es tan agradable, tan bella y se va.
Camina con calma pero es tempestad.
Aunque muchos no se dan cuenta,
todos se detienen al verla pasar.
Saben que la noche promedia y no quieren dormir en la playa con la soledad.
Paula se sirvió otro trago y volvió a bailar.
Me quede un rato sentado, encantado, mirándola.
Y me pareció ver que el tiempo pasaba más lento
y en silencio nos escapamos en medio de un sueño.
Nos regalamos el misterio
de esperar a que nos volviéramos a ver.
Todos lo sabían y nadie, nadie me quería confesar
que Paula es un ave que como vuela se va,
deja todos los misterios en la ciudad.
Y la noche se apaga mientras duermo frente al mar.
Hoy ya su recuerdo prohibido se volvió sal.
Y ahora me parece que el tiempo se pasa más lento
y sin ella despertaría de todos mis sueños.
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